FEBRERO: EL MES DEL AMOR

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Estuve recién viajando con mis hijos al 85 aniversario de mi padre. Merodeando por sus bodegas para “asomarme al pasado” hallé aparatos eléctricos ‘antiguos’ almacenados. Casi intactos por el tiempo, discretas huellas del uso y el cable ordenadamente recogido con cada aparato. Mi mente recorrió el tiempo pensando una interesante perspectiva: Todos los aparatos están como muertos. Funcionan si se los conecta pero como están desconectados, no operan aquello para lo que fueron hechos. Necesitan conectarse a la fuente de energía que les permite alcanzar el máximo potencial para el que fueron hechos.

Hay varias fuentes de energía.

Pueden conectarse algunos con pilas, pero la energía será limitada, inconstante y si bien provee alguna independencia de espacio, su costo-beneficio no permite el máximo potencial del aparato y la independencia es casi un mito porque el tiempo se limitada a la vida de las baterías.

Pueden conectarse a la luz que compromete a permanecer dentro de un radio de distancia razonable de acuerdo al cable pero permite el máximo potencial del aparato mientras esté conectado, con potencia máxima y energía uniforme, alcance de efectividad y eficiencia máximos y poca variabilidad de energía durante el funcionamiento lo que permitirá que no se dañe al aparato en el largo plazo.

Hay varias funcionalidades.

Nunca le pediría a un radio verlo en una pantalla. Es un radio. Está diseñado para ser un emisor de ondas sonoras. Un aparato de TV sin embargo si se le exige transmisión de sonido y de imagen pues su diseño es para ese fin. No es un radio mejor que una TV. Solo es útil para lo que fue diseñado si hace eso de la mejor manera. Cada uno no es mejor que… es diferente de… Y en esas diferencias es donde la riqueza adquiere sentido. Todos los aparatos de aquellos estantes habían cumplido su cometido y aún al paso de los años, si uno los conecta ‘vuelven a vivir’ y a realizar lo que fueron destinados a realizar y de la mejor manera.

Recordé de manera casi furtiva la vieja canción de Don Gabilondo el Cri Cri pidiéndole a la abuela que le enseñase el ropero y el baúl de los recuerdos porque las memorias y los recuerdos son estampas que dan sentido a la vida presente y permiten en tanto que identidad de fundamento caminar adelante.

Luego el Espíritu me trajo a la realidad y pensé que el mejor cumpleaños que le hemos dado al abuelo ha sido este: llegamos de sorpresa y ninguna fecha hizo posible que todos de todas partes del mundo acudiéramos a estar juntos a su lado en una mesa cada vez más extendida. Ni navidad ni semana mayor, ni las vacaciones de verano. Pero lo logró su cumpleaños. Estaba feliz.

Pero me llevaron más allá los pensamientos. El la víspera del día del amor pensé que aquella bodega tiene todo que ver con el amor.

Metafóricamente nosotros somos esos aparatos eléctricos acomodados en los estantes de aquella bodega del abuelo.

Metafóricamente el amor es la energía o la corriente que les da vida y que permite que funcionemos para aquello que hemos sido creados.

Las fuentes de energía representan el amor.

Las fuentes del amor son dos primariamente: la energía que representan las baterías o pilas y que son todo lo que el mundo y la sociedad te oferta y te educa a creer que es el amor y en la lista hay un montón de imitantes que hemos llegado a creer que son el verdadero amor.

Terminamos llamándole amor aunque tenemos que comprarlo, tenemos que mendigarlo, tenemos que actuarlo, maquillarlo y a la vuelta de la esquina nos damos cuenta de que no perdura, ni es fiel ni construye necesariamente y en muchas ocasiones, que ni es verdadero. Es ligero, superficial, maleable y engañoso. Es egoísta en muchas de las veces y toma en lugar de dar, vacía en lugar de llenar y suele operar como un sedante del que si bien nos permite la sensación de descanso, nos hace adictos porque no busca darnos libertad, sino justamente en nombre de la libertad nos apresa. De pronto incluyen cierta sensación de “independencia” pero la verdad que cuando se les agota la energía notamos que no era tal independencia pero si nos dejó de legado con mal funcionamiento (heridas) de algunas áreas de nuestras vidas porque no fuimos creados para funcionar con esa clase de energía.

Está también la otra fuente del amor que representa el enchufe de luz: La del Creador.

Esa no nos gusta mucho porque para que opere debe permanecer conectada y nos da la sensación de atarnos, pero curiosamente es la que nos da libertad de alcanzar el máximo potencial con el que fuimos creados mientras evita que en la operatividad cotidiana resultemos dañados. Es veraz porque no nos miente. Establece que la verdad es el mejor cable del cual podemos enchufarnos para recibir la energía necesaria desde el principio. Y aunque su fluir puede obligarnos a cambiar para volvernos mejores receptores, cuando lo somos nos sentimos más cerca de lo máximo y de lo normal que nunca antes. Es una clase de energía permanente.

No vacila con los vientos fuertes ni cuando todo se sacude en derredor amenazante; es profundo porque hecha raíces y todo lo sufre (porque el Creador amándonos más él mismo a veces es amado menos).

Todo lo espera (porque nada le urge, debido a que es infinito y eterno no se sujeta al tiempo ni a la materialidad). Todo lo cree (porque confía en su poder para transformar pues nos ama por lo que llegamos a ser cuando estamos con El y no como nos mira y evalúa la gente, ni aún como nosotros nos evaluamos a nosotros mismos o como está y se mira nuestro presente)

Todo lo soporta (porque sabe que imperfectos, resbalaremos innumerables veces mientras aprendemos a caminar junto a El).

Nunca deja de ser porque no nos ama por lo que logramos de títulos, ni por lo que tenemos de posesiones, ni nos mide para amarnos por los parámetros que la sociedad nos ha enseñado a valorar. Nos ama porque sencillamente El Es Amor y nosotros somos sus criaturas y sus hijos.

Y nos brinda libertad. La verdadera libertad. La libertad de ser lo que fuimos creados para ser. La libertad de soñar, de crear y de alcanzar aquello que bendice, multiplica y se vuelve fruto que permanece.

Regálese este mes del amor lo más grande: conéctese con el Creador y reciba Su amor como la energía más poderosa y transformadora que existe.

Aunque El no está más en la cruz pues resucitó, ésta aún simboliza los brazos abiertos a recibirle incondicionalmente.

Pase una semana bendecida.

Un cordial saludo

David.