FRENTE A LA ESCRITURA: Matrimonios Homosexuales.

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Se me pregunta a diario mi opinión ante la homosexualidad y lesbianismo a raíz de la aprobación en la capital de mi país de los matrimonios entre personas del mismo sexo así como la adopción de estas parejas de niños. El hombre en su persistente alejarse de lo que su Creador dictó cada vez más se mete en tantos líos como la devastación del planeta, el calentamiento global, la pobreza y un largo etc. que sufre la humanidad por doquier.

Más que dar mi opinión personal he querido más bien confrontar el quehacer humano -como cualquier otro quehacer- ante la Biblia que como palabra de Dios, declara el cómo debe ser de la vida humana en tanto que escrito y dejado por el Creador como “el manual del fabricante” y que cada quien tome su postura frente a lo que el Creador opina.

Antes de citar los pasajes donde la Palabra enumera el asunto quiero establecer un terreno común (marco teórico) a fin de que desde allí se lea, se interprete, se reflexione y discuta lo que expongo. Sin estos presupuestos concordados, usted querido (a) lector (a) y yo no podríamos avanzar a un campo de acuerdo alguno. Pretendemos tomar entonces el siguiente esquema:

Parte 1.- PRESUPUESTOS DE MARCO TEORICO

Dichos presupuestos son:

1.- Asumo la Biblia como Palabra de Dios. Un libro que reúne 4 características que ya hemos comentado en diversas reflexiones como para tomarla como tal (Universal, Total, Eterna y con Criterio de Validación exterior a la humanidad).

2.- Lo dictado por Dios en la Biblia es un compendio dejado para fundamento y guía. Dios no se agota en su Escritura, pero allí manifiesta claramente su diseño, su propósito, sus leyes de filosofía, operabilidad y consecuencias de sujetarse a ella. La más grande de las consecuencias de someterme a ella irrestrictamente es la libertad.

3.- Si lo anterior es adoptado como verdad, luego entonces lo que está escrito en ella es para aceptarse, creerse y vivirse y de hacerlo, fruto de vida, de bendición, de paz, etc. deberá venir como consecuencia de alinear la vida personal (y la vida de la humanidad) a sus preceptos bajo el argumento de que el que creó todo es el que sabe cómo se supone las cosas deben ser para alcanzar su máximo potencial positivo con el que fueron creadas.

4.- Todos somos seres humanos. Todos somos humanos, creados a la imagen y semejanza de Dios pero como humanidad somos seres caídos de su estatus original por rechazar las reglas del Creador, con toda la gloria y la tragedia que ello implica. Así que la ‘dignidad’ humana si alguna, es pareja para todo ser humano.

Con todo el firme rechazo y la fundamentada oposición a la homosexualidad/ lesbianismo no rechazamos al ser humano que lo practica como no se rechaza al ser humano que delinque aunque nos declaramos con todo el firme rechazo y la fundamentada oposición a sus prácticas delictivas porque atentan de igual manera contra el diseño del Creador para su creatura.

5.- En tanto que seres humanos, todos somos seres sexuales. Tanto por experiencia como por decreto del Creador en la Biblia se afirma que Dios creó al Hombre (con mayúscula = ser humano genérico, una unidad) (Génesis 1) y luego separó dicha unidad en dos expresiones de la misma humanidad con el propósito de complementaridad: Varón (masculino) y Mujer (femenino) (Génesis 2). Varona (posterior a la separación del diseño de Dios fue llamada Eva) no proviene de la nada como el universo, ni de la materia creada como Adán (del polvo) sino de la misma naturaleza –espíritu, alma y cuerpo- del varón Adán. Allí la Humanidad es separada en dos sexualidades (dos sexos): Masculino/Varón y Femenino/Mujer.

Somos creacionalmente seres sexuados/sexuales y hasta donde sabemos eso le pertenece y solamente le atañe a la creación humana. No le pertenece a los ángeles por ejemplo. De manera que cuando hablamos de sexualidad tocamos fibras íntimamente relacionadas con el centro de nuestra personalidad. Nuestra íntima identidad del ser es lo que se pone sobre la mesa y en ello el riesgo de atentar contra ella o afirmarla. Se demanda entonces sensibilidad para platicar sobre ello.

Dentro de esta realidad todos sin excepción tenemos una orientación sexual que no es sino la decisión de expresar nuestra sexualidad de acuerdo o no a nuestra personalidad y al sexo que le es inherente (masculino o femenino) y de la cual se sustenta.

6.- La Biblia dice que todo ser humano sin excepción es pecador. Es un ser caído. “Por cuanto todos pecaron están separados de la gloria de Dios…” escribe Pablo en su carta a los Romanos. Y en ese contexto todos somos pecadores sexuales esto es, seres pecadores provistos de una sexualidad y su expresión conjuntamente caída.

7.- Todo aquel que anhela y desea someter su vida a la Ley (las reglas) de Dios y bajo el liderazgo de Jesucristo, es un cristiano. Bajo esa prerrogativa, todo aquel que cree y recibe a Jesucristo en su corazón como Hijo de Dios y salvador de su vida, es cristiano. Eso no nos hace perfectos. Eso sólo nos pone en camino…nos alinea la vida por decisión personal y con todas sus manifestaciones –incluida por supuesto la sexual- a la voluntad de Dios para nuestra vida. A vivir como El diseño y tal como El dice que deberíamos vivirla. El estándar de Dios para la vida humana es igualmente pareja para todos (Varón y Mujer).

8.- Mantengamos mientras reflexionamos la distinción entre ley Moral y Ley Civil. Crimen y Pecado NO son lo mismo ni se rigen bajo la misma ley porque no pertenecen a la misma dimensión aunque se impacta uno al otro en lo presente y en la eternidad. El adulterio por poner un ejemplo es pecado sexual pero no en todas partes es un crimen. El acto homosexual consentido entre dos adultos mayores del mismo sexo (según la edad considerada legalmente mayoría de edad en las sociedades distintas) y en privado no es un crimen en muchas sociedades. Tanto el adulterio como la práctica homosexual -como veremos más adelante- son pecados sexuales porque infringen la ley de Dios y atentan contra el diseño original de Dios para su producto creacional llamado Ser Humano -por decirlo en términos entendibles-.

OJO: Lo que se aprueba como ‘normal’ para la humanidad por la ciencia humana, o lo que se aprueba en los tribunales y en las comisiones legislativas humanas (sean civiles o incluso religiosas) de los países, no determinan o convierten a ‘normal’ sus prácticas desde el punto de vista espiritual o moral– sòlo quizà podìamos catalogarlas como ‘aceptadas’ – porque el sustento legal de ello no existe en la ley civil o religiosa, sino pertenece a la moral cuya ejecución y consecuente sanción no descansa en el terreno humano, sino en el divino.

Lo que se aprueba es remover la posible sanción legal judicial de dicha práctica Una práctica (por ejemplo cohecho, homosexualidad, el espiritismo, alcoholismo) puede en diferentes países ser desde lo civil legalmente impune – por no ser delito civil per se- pero eso no significa que es igual ni equivalente a la misma posibilidad de impunidad bajo la ley divina y su expresión en la ley moral porque escrito esta “todo lo que el Hombre siembra, eso también recogerá”. En el terreno natural –la naturaleza busca estar alineada con la ley de su Creador- el alcoholismo por ejemplo lleva al daño físico concordando con la idea de que tiene consecuencias físicas aunque sea legal beber. También afirma la escritura en el mismo texto “No se engañen a si mismos, Dios no puede ser burlado…

En otras palabras que la ley humana civil, científica o religiosa apruebe algo como no sujeto de sanción judicial e incluso desde su academicismo la sociedad reconozca como “normal” cualquier actividad no significa que sea bueno, no significa que sea correcto, no significa que sea normal ni ningún otro calificativo del campo moral ni mucho menos del espiritual.

La ley humana se sujeta a la divina, no al revés, porque la criatura no le dicta al Creador lo que tiene que ser o hacer. No le grita el barro al alfarero por qué tiene que ser amasado en la mesa giratoria de determinada manera.

9.- Mantengamos mientras reflexionamos la distinción entre Atribución de Reponsabilidad y Atribución de Culpabilidad. No se puede culpar judicialmente a nadie por lo que es, sino sólo por aquello que practica. Hay una fuerte distinción entre lo que se es y lo que se hace. Entre la identidad de la persona y la actividad de la persona. Entre la preferencia sexual y la práctica sexual. Entre constitución de una persona y la conducta de una persona.

Esto es importante por las siguientes distinciones que se dan en los círculos teológicos y filosóficos donde el tema es tratado. En ellos se afirma que existe:

Distinción 1).- Hay personas afeminadas (varones cuyo sexo masculino no mantiene una expresión varonil y su contraparte femenino) pero no ejercen la práctica de la homosexualidad/lesbianismo. No se involucra un acto sexual. Ser no es igual a Hacer para lo bueno así que tampoco lo es para lo incorrecto ni para ninguna dimensión humana.

Distinción 2).- Hay personas homosexuales (varones cuya expresión y práctica de su sexualidad es femenina) o lesbianas (mujeres cuya expresión y práctica de su sexualidad es masculina) donde si practican el acto sexual con personas de su mismo sexo.

Distinción 3).- Hay personas que practican la homosexualidad intermitente y para autosatisfacción y las hay que pretenden la homosexualidad como estilo de vida real, en búsqueda de la constitución de una relación auténtica de amor humano y matrimonial como equivalente al matrimonio y la relación heterosexual establecida.

De hecho el movimiento estadounidense Homosexual Cristiano afirma que el matrimonio heterosexual (entre Ser Humano varón y Ser Humano mujer) y el homosexual (personas del mismo sexo en unión vinculante comprometida) son “alternativas equivalentes” de expresión de amor maduro, fiel y de ternura. Esta es la ley civil que recién se aprobó en los tribunales civiles de la capital y por ello en eso se asienta la centralidad de esta reflexión. Veremos lo que la Biblia dice.

10) Es imposible pretender entender el tema sin partir del origen creacional de Dios (Génesis 1 al 3). La pregunta es ¿Dejó Dios expresa su Voluntad sobre el asunto en la Biblia y en Su Creación? Si la respuesta es SI –y lo es- entonces esa expresión de Su Voluntad como Creador es la Norma de Vida que Él espera que se exprese en su criatura.

Justo es la intencionalidad del Creador lo que determinó la arquitectura de la creatura. La manifestación de Su Voluntad quedó plasmada desde lo biológico -que es la parte finita, pasajera, menos trascendente diríamos en un sentido- en la forma de hacer la criatura y por ende, se constituyó en su normatividad. La norma queda implícitamente expresada al crear a su criatura de cierta forma, con determinadas capacidades para cierto fin y al creatura misma para cierto propósito según sus capacidades otorgadas por creación. Y es establecido para que la criatura al vivir bajo la norma, pueda alcanzar al funcionar de acuerdo a su diseño, el máximo potencial con el que fue creado.

Ante este marco teórico, pongamos delante la idea y el hacer del Hombre y el decir del Creador. Confrontemos los puntos de coincidencia y disidencia entre la verdad del Hombre manifiesta en su ley civil sea fin operis o fin actoris ante la Verdad de Dios manifiesta en la Biblia a fin de comprender si concuerdan, si están alineadas o se contraponen una con la otra.

Y luego cada quién decide alinearse bajo la que quiera porque al fin de todo, es decisión personal.

La Biblia menciona el tema en varios pasajes y le pido cuando los cite que los lea directamente. Así mismo con nuestra experiencia, con la ayuda de los escritos del reconocido Psicol. argentino B Stamateas y del Teólogo mundialmente reconocido Dr. J RW Stott en su artículo “Facing Modern World Issues in Christian Perspective” podremos reflexionar sobre el asunto.

Parte 2.- LO QUE LA BIBLIA DICE FRENTE A LO QUE EL SER HUMANO DICE.

Dos preguntas surgen de inmediato. ¿Es la preferencia sexual algo puramente de elección y gusto personal humano? O ¿Ha revelado Dios en la Escritura su voluntad a nivel de la Norma para el ser humano sobre la expresión de su sexualidad?

Como dije no es posible discernir esto sin atender al origen de la creación que es lo único original, verdadero, permanente y absoluto. Lo aceptemos o no, así es porque no somos dioses ni creadores, sino justamente solo creaturas.

Déjeme poner un ejemplo. Cuando uno ha tomado mucho tiempo café soluble, cuando prueba el café original, verdadero y natural, no le gustará. En casa seguido tengo la posibilidad de conseguir mantequilla real orgánica y crema de vaca real y orgánica. Y suelen despreciarla ‘porque sabe demasiado a crema o a mantequilla’. Es a lo que sabe de manera original, pero se ha perdido tanto tiempo el gusto de ella que cuando es real no la reconocemos.

Así mismo el Hombre (Varón y Mujer) se han alejado tanto tiempo y demasiado lejos de los principos normativos para el deber ser según el Creador, que tiene confuso el entendimiento y opacado el discernimiento por lo que no sabe decidir lo correcto sino que dice “lo que para mi es correcto, y me parece bien, eso hago”. Para el ser humano parece que el Creador y su norma original no importa, sino sólo si la criatura se siente bien consigo misma. Sólo que la cosa no funciona así. Existe una normativa creacional que declara cómo ha de vivirse, qué es lo mejor y lo correcto para el ser humano según el Creador.

El Pasaje creacional.- Génesis 1 y 2 nos narra la creación del hombre. Creo que desde el abodraje de nuestros apuntes para reflexionar, este es el centro de todo. Veamos lo que dicen los pasajes.

Génesis 1.- Atiende la creación de la pareja humana en forma general. Y afirma que ambos fueron creados a la imagen y semejanza de Dios, lo que pone a la vista el sentido de equidad de sexos como lo normal –normativa- para el Creador, ambos con la misma dignidad como seres humanos creados por Dios.

Génesis 2.- Aquí se atiende dicha creación en forma particular. Surge de aquí los siguientes aspectos:

a) El ser humano necesita compañía. (verso 18). Somos creados seres sociales y en relación al otro con capacidad de amar y ser amado.

b) Hay provisión divina para complementar esa necesidad humana (cap. 2 verso 20) donde Dios le procura a Adan su opuesto complementario, su contraparte, su compañía.

c) La Complementaridad solo puede ocurrir de una creación especial salida de Adan mismo pero distinto a él. No provino de la nada como el universo ni del polvo como Adan sino de su misma escencia (hueso de sus huesos y carne de su carne).

d) Se instituye el matrimonio entre un hombre y una mujer y se declara la normativa de Dios la complementaridad de los sexos masculino y femenino como la base del matrimonio heterosexual.

Parece ser que Dios crea al ser Humano en el capítulo uno, y luego lo divide en 2 expresiones del mismo ser Humano ambos necesariamente complementarios. En el matrimonio estos 2 vuelven a ser uno solo.

En el verso 24 del capítulo 2 surge también conocimiento de la normativa divina para esto: A fin de convertirse en uno complementario, la pareja:

1) Dejará el Hombre (unión exclusiva de dos personas) a su padre y a su madre (mediante un evento público social)

2) y se unirá (el matrimonio es una relación comprometida, heterosexual y permanente)

3) y serán una sola carne (el matrimonio se consuma en el acto sexual matrimonial mediante la cual sucede una unidad corporal que tiene implicaciones emocionales y espirituales).

El acto sexual es el símbolo y el sello de el compromiso matrimonial heterosexual en tanto que creacionalmente la unión se hace en contrapartes diseñadas para eso y cuya biología es explícita (pene y vagina si puedo ser más explícito).

Pero el significado de la uniòn fìsica es una sombra –símbolo- de algo más profundo y eterno: implica una unión espiritual. Por ello cuando Jesús en Marcos 10.4-9 retoma esta norma del Creador de cómo deben ser las cosas en el tema, confirma el diseño y la norma y declara “que lo que Dios unió de esa manera, no lo separe el Hombre –ni con sus ideas, culturas, leyes, etc- porque no es como el Creador lo diseñó”.

La monogamia heterosexual de lo que se aprende de lo original -antes de la caída- es pues el diseño del Creador para la expresión sexual de masculino y femenino en el matrimonio y dicho orden es universal y permanente.

Los Otros Pasajes.- Hay 4 pasajes principales de acuerdo a Stott (1984) donde se refiere la Biblia a la homosexualidad de manera negativa. Cuando ha entendido el propósito creacional, lo positivo de la creación, entonces lea o no lo que siga, está listo para tomar una decisión fundamentada de postura filosófica y de postura personal de praxis. Pero de cualquier manera aquí los transcribo.

(1) Génesis 19.1-13 La Historia de Sodoma y Gomorra y en la misma perspectiva Jueces 19.22-24 con la Historia de Gabaa. En ambos pasajes se establece que la práctica de la homosexualidad es incorrecta e insana ante la norma del Creador porque no consigue los fines creacionales ni con la norma expresada por el Creador al crear Hombre y Mujer y termina de seguir dicha conducta, en consecuencias que no producen vida y bendición a sus practicantes. El argumento de los eruditos dice que este texto se refiere más a la falta de proveer cobijo o techo conforme a las costumbres del desierto que a la homosexualidad. Stott contesta que “Si bien en el caso de Sodoma y Gomorra el comportamiento homosexual no era el único de los motivos para la destrucción de estas ciudades sin duda era uno de ellos.

(2) Levítico 18.22 y 20.13. Los Textos Levíticos son el corazón del código ético y religioso del Pentateuco. Explícitamente declara que no se debe tener la práctica homosexual porque es detestable y abominación que son los 2 adjetivos que se usan en las diferente traducciones. El argumento de los eruditos dice que este texto se refiere más a la práctica homosexual como parte de ritules religiosos paganos y por ello los adjetivos calificativos mencionados. Cuando se asoma uno al resto de los textos vemos que concuerdan en su prohibición y en el adjetivo usado por el escritor. (Ver abajo)

(3) LOS 2 ESCRITOS PAULINOS. Romanos 1.26-27. Los Escritos paulinos apuntan sin duda a la cultura idolátrica pagana del mundo greco-romano de la época. Acusa a la humanidad de suprimir la verdad del Creador y suplantarla con su propia verdad a fin de practicar lo contrario a la normatividad del Creador. En vez de dar honor al creador por la creación, se volvieron lejos de su norma y volviéndose a lo creado lo adoptaron como dioses y los adoraron confundiendo al Creador con sus creaturas. Los versos 24,26 y 28 dicen que como el ser humano insiste en dicha conducta, Dios dejó de advertirles y los seres humanos cayeron en la profundidad de dicha confusión en prácticas de sexo no natural –no como fue creado- entre otras conductas. Natural en el original hace referencia a “conforme al orden creado”. I Corintios 6.9-10 es una declaratoria más fuerte y no califica en el terreno civil ni religioso sino en la dimensión espiritual. Habla de acuerdo a la investigación de Stott de homosexuales practicantes en prostitución (gr. malakoi = el que juega el rol pasivo en la relación sexual homosexual) y de los homosexuales ‘ofenders’ (arsenokoitai = el que juega elrol activo en dicha relación). En I Timoteo 1.9-10 toca el mismo concepto. El asunto de base es que las listas mencionadas allí en Corintios quizá con excepción de la avaricia, son ofensas de acción (idólatras, ladrones, etc) no de ser y se declara incompatibilidad de las mismas con el Reino de Dios en el sentido espiritual/moral.

Parte 3.- A MANERA DE CONCLUSIÓN

Frente a la Escritura que es el en terreno espiritual y moral se puede concluír:

1).- Dios creó Hombre y Mujer solamente.

2).- Dios al crear Varón/masculino y Mujer/ Femenino y unirlos -matrimonio heterosexual- establece su norma o su ‘cómo debe ser’ para que funcione como debe funcionar el ser creado llamado Humano.

3).- Dios unió Hombre y Mujer con propósito mucho más allá de lo físico aunque también al crearlos complementarios biológicamente determinó que era Hombre y Mujer como debía unirse la pareja ‘para volver a ser una sola carne’ y al hacerlo, recibir Su bendición a fin de cumplir el propósito de existencia.

4).- Jesucristo durante su estancia en la Tierra retoma el punto y declara que ‘lo que Dios unió de esa manera, no lo separe el Hombre’ ni con sus teorías, pseudociencias o ciencias, ni con sus fantasías de conocimiento, porque el ser humano no es creador sino creatura, y al serlo no puede determinaar que funciona mejor para él sin tomar en cuenta al Creador. Y la unión en matrimonio lo determinó el Creador que debería ser entre Hombre y Mujer y que debería de ser perdurable, comprometida, de una decisión de juntarse manifiesta públicamente y de consumarse en un acto privado heterosexual en el acto matrimonial.