Buenos Mentores

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El caminar la jornada de la vida y  avanzar en la vida cumpliendo los sueños de Dios -para que El cumpla los nuestros- es la aventura más increíble y fantástica que puede pasar a un ser humano. Esa senda nos da responsabilidades con el Creador, con nosotros mismos, con el prójimo y con la creación que El ha hecho y de la cual nos ha nombrado administradores. Y esas son ineludibles porque se afrontarlas con alegría, se avanza el siguiente peldaño, más de no hacerlo uno se estanca.
Dentro de esas responsabilidades está la de comprender que los sueños de Dios son tan grandes y extensos que no se agotan en la temporalidad, sino que se extienden a la eternidad. Esto significa que El sueña tan grande sobre nosotros y para nosotros que muchas de las promesas y las sendas de justicia que empezaron en nuestra existencia se prolongarán sobre los hijos, y los hijos de los hijos, y los hijos de los hijos de los hijos por generaciones. De hecho la Biblia dice que hasta la décima y duodécima generación.
Por ello enseñar, ministrar, dejar legado, constituirse en un buen líder -buena influencia- para las siguientes generaciones es tan vital. Ser mentor es edificar en otros buenas cosas y más que dar respuestas lograr que los que amas – y aquellos que no también-  se planteen preguntas correctas.

El proceso de enseñar a los hijos, a los alumnos, amigos o cualquier persona de quien eres por solicitud o por selección un mentor, o a personas que están bajo tu liderazgo en la familia, en la escuela, en el trabajo o en la empresa, es complejo. No se pone uno formalmente como maestro. Es más bien amar al otro y tener interés genuino en bendecir y expandir la potencialidad de las vidas porque ves en ellos lo que a veces ni ellos mismos pueden ver porque vivimos en un sistema que descalifica y convence de esa descalificación a las personas incluso desde chiquitos como cuando nuestros propios padres o maestros nos llaman “inútiles” entre otras cosas peores y nos las creemos porque el niño es creyente por naturaleza. Es amar creativamente para dar de gracia lo que hemos recibido de gracia. Nadie tiene todo de todo. Siempre podemos recibir y podemos dar algo. Enseñar algo positivo a otros y aprender algo positivo de otros.

A veces es con el ejemplo. A veces es con silencio solidario. Con un abrazo. A veces es con las palabras. Ocasionalmente con un gesto de fraternidad y solidaridad.
Sin embargo como escribí en mi artículo “Reflexiones de 27 años de docencia: Mirando al futuro”  hay ciertas cosas que no puedo dejar de pasar de ejemplificar, de enseñar, compartir, de vigilar que se gesten y se desarrollen en balance y al máximo porque con ellas, aseguras que la semilla de desarrollar todo el potencial de esa persona está en marcha.  Esos componentes son muchos pero quiero compartirte 5 Básicos que no puedes dejar de formar sobre todo en tus hijos y también en las personas que te acompañan por cortos o largos períodos de la vida, con tu pareja, con tus hijos, con tus amigos -juntarse poco más que para meramente entretenimiento, sino fraternizar con propósito de amor creativo y edificante- Aquí van:
CARACTEREs la disciplina de hacer lo correcto aun cuando nadie nos ve. El poder de hacer lo que es correcto -parezca bueno o no al momento incluso para nosotros mismos.
COMPASIONEs la capacidad de extender ayuda oportuna, sabia, práctica al que lo necesita en la conciencia de que lo que le afecta al necesitado tarde o temprano me afectará a mi.
CONVICCIONESSe lo que creo, por qué lo creo, y sostengo mi creencia con convicción. Es fácil morir por lo que se cree, pero vivir coherente y congruente con ello ante cualquier circunstancia de la vida es todo un reto.
COMPETENCIA: Conoce sus habilidades, talentos y dones y aprender a usarlos para bien. Después de todo las buenas intenciones nunca han sido buena excusa para la incompetencia. Se debe ser excelente en lo que se hace y la excelencia nunca es fortuita.
COMPROMISOEs la capacidad de ser fiel a lo que se promete, sobreponerse ante cualquier obstáculo para llegar a la meta, concluir lo que se inicia, y mantenerse en la visión y en los objetivos con perseverancia.
Sea bendecido esta semana y… a empezar a construir semillas de amor con estos principios.
Un cordial saludo,
David.
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