El Juego del Siglo

P

Un sabio en Eclesiastés escribió que “cordel de tres dobleces no se rompe pronto” aludiendo al poder de la unidad y de la fuerza que la sumatoria pueden producir.

Hace tiempo en Houston entré a una tienda LEGO y me quedé asombrado de ver toda una saga de los personajes de la guerra de las galaxias tamaño natural, todos en LEGO.
De pequeñas piezas puede construírse casi cualquier cosa. Carros, Naves, Castillos, Fuertes, Estaciones Espaciales, etc.
Lo genial de LEGO no está en los bloquecitos individuales, sino en la Ley de la Posibilidad que convierte eso en el poder de ensamblarse juntos para lograr más, para alcanzar más, para llegar más lejos y de mejor manera.

Recientemente LEGO ha sido declarado por la Asociación de Vendedores de Juguetes de USA como el “Juego del Siglo”.
Lego es un juguete de origen danés que consiste en pequeños bloques que permiten armar grandes arqutecturas. Algunas de ellas han llegado a ser verdaderas obras de arte.
Lo interesante del juego es que hay profundas enseñanzas, en raíces muy profundas, de por qué éste juego ha tenido el poder que tiene.

EL juego es una metáfora.

El juego es una prueba continua que pone frente a sí mismo y frente a los testigos y compañeros de juego, al que construye.

Pone a prueba la habilidad, el carácter, el conocimiento y la actitud de cada persona que lo juega -el constructor-. Lo exprime en forma de paciencia, de observación, de creatividad… y cuando suma estas cosas puede realizar increíbles procesos que transforman pequeñas piezas de ensamblaje chiquitas en grandes monumentos de arte.
Lego tiene algunas cosas para reflexionar:
(1) Es un juego donde ninguna pieza sola es más importante que otra.
(2) Es un juego que se constituye de piezas pequeñas, pero triunfar implica colocarlas y hacerlas funcionar juntas como un todo.
(3) Es un juego que prueba virtudes individuales -la del bloque  y la del constructor, esto es, nosotros- en el contexto de su función en pro del todo en conjunto sin perder individualidad.
(4) Es un juego que refleja la vida cotidiana en una dimensión más alta. En pro de todos. En pro del conjunto. En la comprensión de que si sacrifico un poco del individualismo, podré construír un modelo que será bendición y alegría para muchos si se construye entre todos.  De un “YO” a un “NOSOTROS”. De entender que si gana también mi prójimo, gano yo más a la larga.

¿Puede traspolar estas ideas conceptuales a su entorno, a su vida?. Digamos en su familia, en su empresa, en su trabajo o estudio, etc.
Las Familias, La Sociedad, Las Comunidades sociales, académicas, religiosas pudieramos aprender algo de esto.

Muchos de nosotros enfocamos nuestra energía en edificar y multiplicar individualmente. Edificamos emporios, personas, sucesos, empresas, etc. ud. póngale nombre.
Es importante. Pero el trabajo y el propósito no termina allí.

Estamos diseñados para edificar y multiplicar no en soledad ni en individualidad  exclusivamente, sino en COMUNIDAD.

Para que edificando de bloque pequeño en bloque pequeño, se arme una gigantesca obra de arte que dé alegría, que bendiga, que comparta vida, esperanza y amor a otros y por ello, a los que lo consturyeron.

Hace tiempo escribí un poema que en un fragmento dice así: “No seas de los que pasando por el Monte del Calvario, sólo ven un monte solitario. Mira la cruz atendiendo la vida del que a tu lado pasa extendiendo la mano, esperando tu luz“.

Estos momentos que vive la ciudad son vitales entre el paso del ciclón ALEX, la inundación y desbordamiento de ríos por doquier. Muchos miles hemos sido damificados. Muchos hemos tendido la mano a damificados. Para edificar y multiplicar (es un misterio del Reino) cuando se puede. Para levantar cuando se puede.  Piedras vivas, vivientes, unidas poco a poco para edificar y multiplicar.
Hay muchos símbolos de los cuales aprender.
Bendigo el breve tiempo sin luz y sin agua que pudieron pasar mis hijos con nosotros en casa. No serán más los mismos.
Bendigo la oportunidad de amar en el servicio junto a mis hijos.  Recién cuando vieron a mi familia y a mi llegar a limpiar una casa de lodo y cualquier cantidad de insanidad en el piso, las paredes y por doquier, siento que algunos se sorprendieron pues ya habíamos aportado dinero y especie (alimentos).   Cuando terminamos mi familia y yo, todos éramos pequeñas piezas de lego que cuando encajaron con otros que hacían lo mismo y de la misma manera -algunos ni los conocíamos cuando empezamos- se hizo toda una obra.

Había amor, corazones, entrega de unos por otros y de todos por otros beneficiarios incluso no presentes.

Habíamos destapado la Esperanza.
Habíamos sembrado Fe.
Habíamos tendido puentes de paz.
Habíamos demostrado el amor.

Es decir, habíamos construído de pequeñas piezas que somos todos nosotros, un ensamblaje que terminó siendo una gran obra de arte.

Aprendamos mientras caminamos a la Casa Celestial

Bendiciones y un cordial saludo,
David.
www.twitter.com/troverodei.