Mirando lo Invisible.

Malaquias 4.2 “Mas a vosotros los que teméis mi Nombre, Nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá salvación y sanidad…”

En Lucas 8 hay una tremenda historia de pasión, de fe, de esperanza y de misterio. De misterio porque decifra los misterios de la fe. Decifra públicamente los mecanismos mediante los cuáles de materializan las cosas desde el mundo espiritual hacia el mundo físico. Una mujer es sanada tocando el borde del manto del Jesucristo el Maestro, a su paso. Una mujer tocando un rabino en público. Qué osadía! Qué riesgo! Qué antireligioso! Vaya rompimiento de molduras! Debió estar desesperada.
Por las circunstancias. Por su condición. Por el entorno. Por la cultura. Todo le decía “está bien, ya quédate así”. O tal vez “ya lo hiciste todo y no hay nada que hacer”  O mejor aún “así pasa, así es y no hay manera de cambiarlo” y cosas por el estilo.
Pero creyó en la Palabra de Malaquías cuando dice que “traeía sanidad y salvación”. El requisito era creer que éste rabino judío era quien decía ser: El Hijo de Dios. Jesucristo. Cuando decidió creer, puso en marcha una tremenda energía enfocada en esa promesa de antaño. La atesoró. La “rumió”. La fue estructurando con perseverancia e imaginación. “Cómo me le acerco? Sería así?. No tal vez imagino que sería mejor si le abordo de esta otra manera”. Y así.
La fué encarnando poco a poco. Se “embarazó” de ella. Planeó cada momento. Un plan A. Un plan B tal vez. Hasta que se convirtió en una certeza. La certeza de lo que esperaba que sucediera aunque no lo podía ver aún. De lo que sabía que sucedería.
Podemos leer en Lucas el resto de la historia.  Ella fué sanada como lo esperaba. Sacó poder de Dios para su anhelo y necesidad.
La sanidad física es un gran milagro. Pero hay otros milagros más profundos que mirar en esta historia.
Quisiera reflexionar en dos detalles que saltan a la vista.
Dos expresiones de Jesús que aún me conmueven sin cesar cada vez que acudo a visitar este pasaje.
1ra Expresión.: QUIEN ME HA TOCADO? Me enternece la respuesta de sus discípulos. “Maestro, todos te aprietan y preguntas quién te ha tocado?” Esa pregunta no la hizo para sí mismo. La hizo para nosotros. Para abrir el entendimiento. Para entender misterios de Dios. Hay muchos que le presumen. Otros que le achacan sus conductas inclusive violentas. Hay muchísimos que hasta lo aprietan… pero pocos lo tocan con ese mismo sentido de esta mujer. Jesús mismo lo expresa para que no quede duda: He sentido salir poder de Mi …hacia el que me ha tocado de manera diferente al resto de los que sólo apretujan.  Este ha sido un toque de otra dimensión. Y el resultado de tocarme así -pareciera decir Jesucristo- es que sale poder de mi Presencia para ejecutar lo que la fe produce. Por sí misma lo hizo. Esta mujer caminó sola por lo que Dios había escrito y lo culminó sola: Sacó poder de Dios.
2da Expresión: “VE EN PAZ”. Como si la sanidad física -temporal al fin y al cabo- no fuera suficiente, Jesús le dice “Shalom“. La traducción “ve en paz” o “Paz” en el inglés y en el español es simplista pues connota sólo “Ausencia de conflicto”. Pero en el original el significado lo incluye pero es mucho más que eso. Significa la presencia de la bondad de Dios sobre la vida de la persona.  La Presencia manifiesta de Dios. La Totalidad… la máxima expresión de la bondad de Dios en su presente de ella. Como el maná no para todos los días en conjunto. Pero para cada día. Renovándose como el aceite de la viuda, de manera permanente. Jesús lo que hace al decir esto es poner sobre aquella mujer la bendición de Dios sobre toda ella: sobre toda area de su vida. Su físico. Su alma. Su espíritu. Pero también su casa, su familia, sus amigos, su sociedad.
La salvación de Jesucristo es sanidad, es salvación, es renovación holística. “Sanará -dice el coro- toda la tierra”. Todo sujeto por su Espíiritu Santo en relación armónica produciendo el reino de Dios en la Tierra.
En Julio empezamos el último semestre del año. Ahora Agosto y vamos consumiendo el 8vo mes de 12. ¿Cuál es su necesidad personal o familiar?
Y deberíamos preguntarnos ¿Cuál es nuestra necesidad como sociedad aquí en Nuevo León y en todo México? Salta a la vista ¿verdad?
¿Y qué tal si allí donde está decide creer que Jesucristo es Hijo de Dios y trae consigo sanidad y salvación? ¿Qué tal si decide creer que las cosas pueden volverse diferentes?
Si ya se que las noticias, y todo el mundo expresa impotencia, frustración, desesperanza, se nos repite que “así es y ni modo”.
Ya se que a veces la ciencia dice “su enfermedad es incurable” o los economistas dicen “No, no es posible que suceda su mejora financiera”.
Ya se que no se ve ni por dónde pudiera venir la respuesta, el cambio, la oportunidad para la esperanza. Yo lo se. Todo el mundo lo sabe porque es lo que se ve. Pero ha pensado en ver lo que es invisible?
Se nos deja saber por todos los medios posibles que “no cambiarán las cosas”… tal como a esta mujer de la historia le repetían todos los días los científicos de su época, su familia, sus herederos, etc.
Pero ella decidó creerle a Dios. Mirar lo que no se ve con los ojos físicos. Y empezó a gestar una nueva realidad desde lo profundo de su corazón. Primero espiritualmente… pero terminó materializándose en la dimensión física.
Tenga una semana bendecida y que el Shalom de Dios repose sobre su vida y la de su familia.
Un cordial saludo,
David.
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