LA VISION DE DIOS

Oh Dios de mi Alma, Se Tú mi visión”.

Himno Antiguo.
“Mas el pueblo sin visión, perece”
Santa Biblia
La VISION es determinante.
VISION es la capacidad de vislumbrar aunque sea en bosquejo, el escenario expectante de lo que viene, de lo que se avecina no porque seamos adivinos, sino porque la certeza de lo que se espera nos hace convicta el alma y el espíritu de lo que se desea y se espera.
Y esa visión se mete desde el alma y el espíritu hasta nuestro físico y a ese concierto se suma nuestro cuerpo.
Dice la Biblia que el pueblo que no tiene visión perece, es engañado, es traído de aquí para allá porque si no tienes visión de quién quieres ser, a dónde quieres llegar, y cómo… entonces otros llenarán tu agenda con sus cosas y sus sueños y sus visiones…. que no serán tuyas. Y terminas desviando tu vida de tu visión que persigues… decía alguien “O llenas tu agenda y la programas para que se de… o terminarás con agenda llena por otros”.
Ejemplo: Si mi expectación en fe y en acciones y palabras es que sanaré “porque por sus llagas en la cruz yo he sido sanado, así me vislumbro -visión- así lo declaro y así ne muevo… hasta que se produzca en cualquiera de sus formas (Jeremías 33.3-5)
Pero lo ideal es tener la visión sobre quienes somos, quienes queremos ser, en dónde estamos y a dónde vamos, que sea partícipe con el Creador de nuestras vidas. Porque si no coinciden terminarás “dando a luz” viento.  Quien te creó tiene el qué, el cómo, el dónde, el para qué… EL te hizo con un propósito y te capacitó para ello.

La visión de Dios sobre las cosas determina nuestro devenir y nuestro vivir en el mundo… y en la eternidad.

La Visión de Dios es la perspectiva perfecta en el Hombre (Varón y Mujer). Privilegio de los elegidos.

La visión de Dios es la bienaventuranza propia de los puros de corazón y por ello caminan delante de EL perpetuamente.

La Visión de Dios es la única que nos puede permitir soportar todas las pruebas, no solamente las pruebas de la pobreza, la carencia, la enfermedad, la adversidad, sino de la riqueza, la prosperidad y la salud (para no creer ilusoriamente que son eternas o tenemos derecho a ellas o las merecemos). Nos permite soportar la misma muerte en la esperanza de que hay vida eterna.

La Visión de Dios para el Hombre es en fin, Jesucristo su bienamado Hijo Eterno. Por ello la visión del corazón puro es el anhelo infinito de verlo cara a cara, como expresa la canción:
“No me importa ni mi lugar en la gran mesa/  ni mi corona o su color, si es que la llego a ganar.
Quiero pedirte solamente Señor/  Mirarte cara a cara sin que nadie se entrometa ni se queje
Sin que nadie lo apresure ese momento, porque allí mirándote cara a cara
recostado en tus heridas, aunque me derrita en Tu Presencia podré estar toda mi vida… toda mi eternidad”
Si usted es joven o es anciano, o es niño, no importa. Pida una visión a Dios.
Pide en oración: Señor, dame Tu visión para mi vida.
Y cuando se la revele en el corazón, sígala hasta completarla. Conocerá entonces lo que es la plenitud de vida y delicias a su diestra de continuo.
Bendiciones y un cordial saludo,
David.
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