La Vida y la Fe deben fluir

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Digo frescos no tan frescos porque estaban opacados por el polvo, el desgaste natural del tiempo, de las estaciones, de las miradas inclusive, creo yo. Una parte empezaba a ser restaurada desde un extremo al otro y lo que llevaban descubierto debajo de capas y capas de moho, de humedad y polvo, de lesiones de los ‘flashes’ de millones de turistas, en fin. Se notaba la brillantez, la diferencia entre una obra restaurada y una que estaba por ser restaurada.
Hace unos días escuché el testimonio de un excelente escritor e investigador Lyons que tuvo la fortuna de entrevistarse con el anciano y santo predicador Billy Graham en su legendaria cabaña donde vive en retiro. Rebasa los 90 años. Lúcido aún recuerda como ha sido consejero de 6 presidentes de USA, de innumerables personalidades de arte, política, economía, educación y liderazgo mundial y cómo ha dado la vuelta al mundo en varias ocasiones, ha hablado a generaciones que se cuentan por millones, y cómo Dios usó el tipo de comunicación del evangelio en campañas en estadios que le tocó participar y ver el mover de Dios. Comentaba él que le escuchaba con atención y asombro cuando le oye decir: “Pero ahora el Espíritu Santo está haciendo una obra nueva. Se mueve diferente en las personas. Acerca su mensaje de manera nueva y distinta acercándose a las personas a través de personas… de manera menos masiva, más personal, más ejemplar. Llama, toca se mueve pero de manera más íntima, más súbita y asombrosa“.
Este muy joven escritor se quedó asombrado de dos cosas: Primero, que esa sensación que le comunicaba el anciano es la que venía perturbándole años atrás en su interior. Dos, la frescura que un anciano de mas de 90 años conservaba para tener la sensibilidad de darse cuenta que la fe, la manera de conocer a Dios, de ver cómo se revela bendiciendo vidas está en constante cambio, en una revolución continuada y sorprendente…cambiante y uno debe de mantenerse cambiando para no volverse rancio ni en la substancia de la fe ni en la forma de la fe.
Es como el arte de esa capilla sixtina: Le quitas capas de opacidad (llámense heridas, traiciones, rechazos, inseguridades, humanidad, cochambre, lo rancio, lo obsoleto) a tu fe y a la manera de expresar y de comunicar la fe, y empezar a brillar de nuevo.
Como si nos diéramos cuenta de que como el arte, la vida y la fe deben fluir, estar en movimiento, continuar explorando, concertando nuevas cosas, descubriendo nuevas aventuras de lo que vivir a Dios significa, nuevos enigmas que se resuelven al caminar con el Espíritu Santo lado a lado y al desarrollarse dar a luz nuevas perspectivas.
Jesús lo hizo cuando vino a la tierra. Revolucionó la manera de ver la Biblia-la palabra de Dios-  y a Dios mismo  y de entender sus preceptos para vivirlos.
Oísteis que fue dicho en la antigüedad…. pero hoy yo les digo que...” era lo que decía para decir: Aquí hay algo nuevo que descubrir dentro de lo viejo que ustedes han sabido desde siempre.
¿Qué significa tener fe en el siglo 21?
¿Cómo debo vivir la fe que le profeso a Dios, y desarrollar una relación personal con El y de acuerdo a sus principios en un mundo que le ignora y por ello se duele, sangra, se muere de hambre y de injusticia y grita sorprendido y desesperado a diario ‘dónde está Dios’ sin darse cuenta que él mismo le ha echado fuera de sus cosas ?
El desafío es entonces para los seguidores de Cristo aprender a discernir lo que es meramente almático y lo que es verdaderamente espiritual. Y decidir correctamente cuál tomar.
EL desafío es entonces vivir con gran pasión y convicción, manteniéndose abiertos y flexibles, y aún conscientes de que llevamos heridas, abandonos, rechazos, frustraciones, miedos y una serie de equipajes que nos vuelven sombríos y opacos… y que se requiere la obra restauradora de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo en nosotros a diario, pasito a pasito, área tras área, a fin de que como el fresco de la sixtina, quedemos relucientes y así dejemos ver la verdadera obra de Dios en nuestras vidas para bendecir a otros.
Seamos frescos y mantengamos nuestras vidas frescas para la revelación de Dios en nuestras vidas.
Nos sorprenderemos de la cantidad de milagros que pasan a nuestro lado – y no los vemos- todos los días y con ser testigos de ellos alegraremos la existencia con paz y satisfacción.
Un cordial saludo y sea bendecido esta semana por la Presencia de Dios.
Cariñosamente,
David.
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