¿Qué siempre debo preguntar a mi Médico?

Durante décadas para el paciente, consultar a un Médico era como ir a escuchar una sentencia absoluta -no siempre “absolutoria”- de lo que uno tenía, de lo que no tenía, y de lo que en cada caso se debería hacer. En esas épocas como paciente llegábamos a decir síntomas. Dolores. Sensaciones. Dolencias. Hoy llegamos diciendo diagnósticos (“Tengo gastritis”, “Tengo colitis”). Preguntábamos en esa época primero que nada, como pacientes, cuáles credenciales, experiencia y entrenamiento tenía el doctor. Hoy casi nunca preguntamos si está capacitado o credencializado para atender mi problema. La lista de prioridades cambió y por lo general en los primeros lugares no está nuestra salud, hasta que la tenemos perdida. Mucho menos los hábitos de la prevención. No apreciamos pagar por recuperarla, pero gastamos dinerales en cosas superfluas. No apreciamos adquirir -aunque nos cueste- buenos hábitos para mantenerla aunque sabemos que persistir en malos hábitos nos destruirá. En la estructuración de las prioridades, hacemos a otros responsables de nuestra salud porque no asumimos lo que nos corresponde de ella. Ni por qué la perdemos ni cómo la recuperamos. Hoy por lo general tenemos un gran cúmulo de información sobre la salud. Qué comer; la cultura de el ejercicio físico, de la reducción del impacto del estrés, del comer correctamente. La información está al alcance de un click. Alguna muy buena y relevantes. Pero la información preventiva poco la aplicamos a nosotros mismos. Y la que si queremos aplicar cuando estamos con la salud quebrantada, no suele ser de la manera más sabia (Auto-medicación por ejemplo). Tener información casi nunca es sinónimo de saber. Debe haber un balance entre lo que puedo accesar de información -que aplaudo que los pacientes la adquieran- y lo que con ello, junto con el doctor, podemos trabajar juntos en recuperar la salud. Qué alternativas existen de hacer y no hacer algo. Cuál podría ser la mejor para mi caso en particular. Es un trabajo en equipo. Hay tanto avance científico y terapéutico que nadie hoy en día puede saber todo. Por eso se trabaja en equipos multo-disciplinarios (si su médico es todavía un “Llanero Solitario” debe ir pensando en cambiar a uno que teniendo un equipo reconocido, pueda trabajar en comunidades de médicos en su favor, de ser posible, en la misma área física).

Toda enfermedad tiene una Historia Natural. Un causa o factores que la causan. Un inicio. Una evolución por estadios donde progresa, causa reacciones y efectos en un organismo. Tiene un desenlace. El organismo tiene varios caminos ante la enfermedad: (1) logra mantener su homeostasis y sus respuestas son efectivas para devolver el estado de salud y derrota la enfermedad. (2) Sus respuestas son tan desproporcionadas que en su lucha por restablecer la salud su propia reacción termina dañando a sí mismo, llevando a mayor gravedad antes de resolver el problema o conduciendo a la muerte. (3) Sus reacciones son ineficientes y se desencadena un proceso de gravedad que conduce a la muerte. La intervención Médica y del Paciente debe actuar entre estos procesos. En cada estación se producen síntomas que provienen de cambios que ya sucedieron en el organismo. Cuando un síntoma aparece, ya hay daño previo en el organismo. Entendiendo este contexto hay cosas que debemos aprender a preguntar para colaborar con nuestros médicos en nuestra búsqueda de recuperar nuestra salud. Una vez que el diagnóstico del padecimiento ha sido hecho con certeza, hay muchas alternativas de tratamiento. Con un diagnóstico se le ofrecerá un tratamiento, ¿Qué cosas siempre debe preguntar a su médico? Lo he resumido en un algoritmo de 4 letras para recordarlo: ROCA.

RIESGOS: ¿Qué riesgos hay de cada una de las alternativas de tratamiento disponibles? ¿Qué riesgos hay de no hacer nada?

OPORTUNIDADES: ¿Qué oportunidades tiene mi organismo para enfrentar esta enfermedad por sí solo (casos vitales por ejemplo) o con ayuda médica o quirúrgica? ¿Qué oportunidades de enfermarme más o de resolver mi problema tengo asumiendo el Tratamiento A vs. el tratamiento B?

COMPLICACIONES: ¿Qué complicaciones se han descrito y que porcentajes hay de que me suceda, si asumo el Tratamiento A vs. el Tratamiento B? ¿Cuáles si no hiciera nada? ¿Cuáles posibles complicaciones si me espero y en cuánto tiempo?

ALTERNATIVAS: ¿Qué alternativas existen para recuperar mi salud? ¿Cuál es la historia natural de mi enfermedad con y sin la intervención de tal o cual tratamiento? ¿Hay terapia de control temporal, de mediano plazo o de largo plazo antes de acceder a una resolución más invasiva?

Esta información ayudará muchísimo a Usted, a su familia y a su doctor, para una toma de decisiones mejor y más asertiva. Hoy en día, nos acercamos más a la verdad en equipo entre doctores y sus pacientes, que hacerlo sólo. Son otros tiempos